domingo, 26 de octubre de 2014

Día sin celular (viernes)

6:45- Despierto. Es casi hora de ir a clases y estoy agradecido de vivir cerca de la universidad, ya que mi celular no ha chillado para levantarme de mi sueño. Me visto rápidamente. Me lavo la cara, los dientes y corro.

8:45- Estoy tranquilo no siento necesidad de mirar al reloj de mi iPhone. Sin embargo recuerdo que mi novio debió escribirme para desearme buenos días. Empieza el pánico.

9:30- Pienso en maneras de comunicarme con él. Pienso en que talvez, si encuentro a Matías podré explicarle mi situación y él subsecuentemente, me permitirá prolongar mi relación cuyas redes son sin duda digitales.
Después recuerdo quién es mi profesor y empiezo a imaginar sus diferentes reacciones. Matías podría enojarse mucho, hacer esa cara que hace cuando no está de buen humor y enviarme a volar con uno de sus comentarios (semi-punzantes). Matías podría simplemente ser indiferente al respecto y decirme algo semi punzante. Ninguna de las dos opciones suenan viables y mientras tanto ya estoy posiblemente sin novio.
Mi relación se ha ido al caño, cualquiera que diga que se puede balancear una vida amorosa con una académica porfavor metase en un hueco. Son casi las 11:00 y no he resuelto mi problema. 

12:30- Llego a mi casa. Me acerco a mi madre, en ese momento de desesperación pienso que mi novio en toda su sabiduría se ha comunicado con ella y pregunto: ¿Sabe  algo del Vini? Mi madre me mira de pies a cabeza, como si yo fuera alguna especie de idiota que se golpeó la cabeza en el asfalto y me dice: ehhh, no ¿por qué? Recuerdo que mi madre no vive esta intensa relación de memes y de gifs. Pareciera que no tener celular vuelve amnésico.

15:45- Edito el video del FlashMob con cierta impaciencia. En primer lugar tengo dificultad para que la música y el video coincidan y en segundo lugar tengo pereza de no poder escuchar las palabras de aliento de mi novio. En ese momento el hubiera dicho algo como: eres el mejor editor del mundo o deberías    dirigir un video de música de Ariana Grande. 

18:00- Exahusto, camino de nuevo hacia mi hogar. Ya no hay nada que me puedan hacer. Me siento como Natalie Portman en "V de Venganza" post trauma sicológico y rasurada de cabeza.

18:10- Con apatía mi hermana me dice: El Vini me pregunta donde estas y dice que le respondas al celular. Mis ojos se iluminan. Mi garganta de expande y finalmente puedo pasar la saliva: ¿puedes decirle que me llame a la casa porfa? Ya podía estar tranquilo. Mi hombre seguía siendo mío todas mis alucinaciones de que él estaba con otro compartiendo saliva en una banca húmeda en el parque Calderón me estaban agobiando demasiado. 

19:39- Finalmente estoy con él. Le cuento sobre el experimento que nuestro profesor nos indujo a practicar y nos reímos. Nos reímos de mis alucinaciones (yo no tanto) Nos reímos de la gente que pasa y como nada cambio en esas tortuosas horas en las que no pude escribirle "hola guapito"

22:00- Finalmente, después de una noche donde ninguno de los dos tomaba fotos a su comida o comentaba las fotos de instagram de los demás, me di cuenta que de hecho mi dependencia tecnológica se debe a la facilidad con la que puedo estar cerca de la gente que quiero y como para mí, comunicarme es tener certeza al alcance de mis dedos.

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