domingo, 4 de enero de 2015

El juego y la guerra

Mis ojos estaban cubiertos con espuma. El piso tenía una capa delgada pero consistente de talco. Al fondo de la calle se escuchaban gritos adolescentes y el aire parecía cubierto por niebla. 

Todos vestían ponchos, algunos gafas y la mayoría estaba cubierto de harina y de espuma, como yo.

Limpié mis ojos y caminé como un cazador al asecho pero con un sentimiento de que podría ser una presa muy vulnerable; con el sentimiento de que había alguien mucho más grande y mucho más fuerte que yo.

Al llegar a la plaza del carnaval ese sentimiento se intensificó por francotiradores de espuma junto con bombarderos de talco. Si uno escuchaba un sonido nasal y chirriante era el disparo cuasi mortal de la carioca. 

Todo el evento era semi bélico. Grupos de gente disparandose carioca mientras otros aporraban espontáneamente manojos de talco que se elevaba al ambiente con cierta gracia. 
En fin. El carnaval no se acaba aún, pero el viaje sí. Ahora volvemos a la realidad, literalmente porque esto no parece real. 




viernes, 2 de enero de 2015

Hay que ser buen pescado



El carnaval de negros y blancos empezó y con ello los eventos subsecuentes de la noche. Es necesario aclarar que uno escribe con unas cervecitas de más y que bueno... Se hace lo que se puede con lo que se tiene (este blog está llenó de excusas pero es necesario entender que los blogs son una excusa para exponerse innecesariamente hacia el mundo, he ahí mi necesidad por intentar explicar, con inseguridad, lo que pasa). Esta noche empieza con varias reflexiones. La primera tiene que ver con "ser buen pescado" es decir, ser buen tipo (o al menos eso entendí). Antes de salir para enfiestarnos con un hervido (ajajaja soy tan colombiano) salimos a beber con el papá de mi amiga (la prima) Alexa. 
Alejandro Hidalgo (papá de Alexa) es un hombre sentimental con un buen gusto por el brandy y en una confesión nos contó que está orgulloso de que su hija, Alexa, tenga una exposición tan diversa (es decir, gente tranquila que no se hace problema con comer chuzo de choclo a las tres de la mañana en el amanecer de pleno guayabo) por lo tanto ser buen "pescado" es no complicarse en la corriente. Talvez un mantra que debería seguir, considerando que cada vez que pienso en las entradas de mi cabeza o en la redondez del estómago de mi novio me estreso y pienso que vamos a morir pronto. 
También descubrí que existe dentro de mí una especie de criatura hambrienta por el poder territorial y el sufrimiento de mis pares (eso es horrible) que busca llenar de espuma a todo ser humano a un radio de 2m. 
Por suerte estamos en carnaval y mis necesidades más oscuras  son satisfechas en pleno. 

Gracias especiales a Luca Nava por las fotos


La cocha (regreso inesperado a mi niñez)

La laguna de Cocha es el punto turístico que todo el mundo pasa cuando va a Pasto (una especie de Cajas, pero más comercial y más colombiano).
La laguna rodea una isla que sirve como epicentro turístico. Además, restaurantes y tiendas se apiñan al rededor y a sus afueras para servir al turista hambriento.
Existe un río donde se posa un puerto que despide lanchas pequeñas. De esta forma el viajero puede hacer uso de la laguna como camino.
El lugar parece cualquier cosa menos lo que uno se imagina que puede ser Colombia.
(Sí, lo sé, tengo la cabeza llena de estereotipos sobre como debería ser Colombia, pero estoy seguro que uds. También. Sobre todo cuando la mitad de los restaurantes tienen un estilo ligeramente suizo y la mitad se llaman Chalet de ....).
En fin, almorzamos en el tope del Páramo (véase foto 1). 
En la pared de la entrada reposaba este cartel como una especie de bienvenida cursi:
El comedor olía a leña y se escuchaban pasillos con una omnipresencia poco aceptable. De repente mi mente retrocedió unos 14 años (tengo 22) y recordé a bisabuelo jugando telefunke y tomando whisky en Gualaceo. No sé si es bueno recordar a mis antepasados porque me ancla a mi tierra o si es que mi tierra solo me tiene anclado a memorias inútiles.


16 horas después (Parte 2)

Pasto nos recibió con frío y cobijas alergénicas (son básicamente como las hipoalergénicas sólo que en vez de quitarte la alergia te la dan). En fin después del peor viaje desde Quito a Tulcán llegamos salvos a la frontera.

Migración es un limbo de papeleos y tarjetas andinas que no tienen mucho sentido. 


jueves, 1 de enero de 2015

A Pasto (Parte 1)

Una de mis costumbres favoritas de fin de año es la que  se hace para viajar . El potencial viajero tiene que cargarse con una maleta y recorrer la manzana de su casa para que el año próximo esté lleno de travesías. 

Este año, me he saltado dicho ritual y he tomado la suerte de año nuevo por mis propias manos...voy en un viaje a Pasto desde Cuenca. Más o menos 1000km (pero no es tan importante) 

Primero salimos de Cuenca en bus a Guayaquil donde tomamos un vuelo a Quito. Después vamos en bus de nuevo hasta Tulcán, luego a Ipiales para terminar en Pasto. 

¿Quienes viajamos? Vini, mi novio; Alexa, colombiana; y Luca, novio de Alexa, italiano.